Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio

jueves, 24 de noviembre de 2016

Ma ma (Julio Medem, 2015)

Desde el título, esta película apunta a los dos significantes que van a jugar los roles principales en la trama. "Mamá", como madre y "mama" como teta.
Empieza mal el film para Magda (Penélope Cruz). Se entera que su marido se ha ido de vacaciones con una alumna de la facultad donde es profesor y su ginecólogo (Asier Etxeandía), le descubre dos bultos en la mama, uno casi superficial y el otro más profundo. Esto tiene como resultado que le efectúen una serie de estudios y biopsias para determinar si son o no cancerígenos.
A los dos días tienen los resultados, son malignos y se debe extirpar todo el seno. Inicialmente se le hará una quimioterapia para frenar el avance de los tumores.
La angustia de Magda es quién se hará cargo de su hijo Dani (Teo Planell). Por de pronto decide que lo dejará ir con unos amigos a pasar el verano para no tener complicaciones ni tener que darle explicaciones.
En un partido de fútbol conoce a un técnico del Real Madrid, Arturo (Luis Tosar) quien le dice que le ve mucho futuro a Dani y que le gustaría probarlo para que juegue en las divisiones infantiles.
Mientras están viendo el partido, Arturo recibe un llamado telefónico que le hará perder el conocimiento. Su mujer y su hija han tenido un accidente automovilístico. Su mujer está en coma y su hija, muerta.
Magda acompaña a Arturo al hospital donde está internada su mujer y ya no volverá a dejarlo.
Pero mientras tanto la quimioterapia va haciendo sus efectos destructivos en el cuerpo de Magda y cada día está un poco más desmejorada, hasta que finalmente Arturo se da cuenta y le pregunta la razón y Magda le cuenta que tiene cáncer de mama.
La historia que se desarrolla es un melodrama con extremos bien definidos. El amor de madre de Magda, en la mejor actuación que he visto de Penélope Cruz y el extremo de sus temores fundados a la muerte. Es extraordinario como transmite sus miedos interiores.
El éxito total del director Julio Medem (Los amantes del círculo polar), es haberse atrevido a este guión tan bizarro y no dejar que la historia zozobre en los pantanos de la tristeza, sino que el instinto vital es guía permanente para los personajes.
Con algunas tomas un poco atrevidas, hay una pequeña perdida en Siberia, que juega su papel simbólico durante toda la película y los latidos del corazón de Magda, rojos hasta enceguecer al espectador.
Maravillosa la banda de sonido de Alberto Iglesias, tiñe las escenas de emotividad y sin que el espectador entienda muy bien cómo y cuando, se encuentra sumergido en un ambiente cálido y vital, a pesar del lúgubre tema que se está desarrollando.
Trailer
Siete puntos sobre diez para este excelente film de Julio Medem.

Pequeñas heridas (Petites coupures) (Pascal Bonitzer, 2003)

Pascal Bonitzer no sólo es el director de esta película, sino también el autor del guión.
Y si bien los hechos que se suceden en la película tienen la estructura de nuestros sueños, también la dirección y la fotografía se encaminan en el mismo sentido.
En la primer escena, Nathalie (Ludivine Sagnier), quien está yendo acelerada a una cita con Bruno (Daniel Auteuil), se cruza con una mujer que se está pintando los labios con su mismo lápiz labial, es una coincidencia, porque Nathalie ha perdido el suyo no sabe dónde. La mujer, que resulta ser Gaelle (Emmanuelle Devos), la compañera de Bruno, se lo presta con toda naturalidad y también le da un cigarrillo y le presta su cepillo para el pelo, todo esto con el debido pedido de excusas por parte de Nathalie, quien finalmente se entera que la otra mujer es Gaelle.
Esta primer escena adelanta como se van a desenvolver los hechos durante toda la película. Filmada en ambientes oníricos de los Alpes del Ródano, en las villas de Grenoble y Corps, con caminos que pasan de la verde campiña al ambiente montañoso.
Bruno se ve lanzado a una búsqueda por su tío Gerard (Jean Yanne) los dos comunistas, y la pregunta se reitera más de una vez, cómo pueden seguir siendo comunistas después de lo del muro y las respuestas son similares, "es en otro lugar".
La búsqueda es del Dr. Verekher (Hanns Zischler), que ha enamorado a la esposa de Gerard, Anne (Catherine Mouchet), para entregarle una carta de Gerard.
Y se suceden las pequeñas heridas, él se corta dos dedos de la mano al enterarse que Gaelle se está yendo a Turín. Caminando por el bosque una rama le corta la cara. Solo son las primeras heridas.
Finalmente llega a la casa, castillo del Dr. Verekher y allí conoce a Beatrice (Kristin Scott-Thomas), quien como la Beatrice del Dante, lo va a llevar en un descenso a los infiernos de la zona.
Hay muchísimos más ingredientes oníricos en el desarrollo de la película, y la acción es como que no se cansa de asombrar al espectador. Una muchacha se ofrece a mostrarle el camino y luego resulta que no conoce el camino, sino que quería escapar de su marido.
Son notas que van quedando a los costados de la historia y que enriquecen totalmente la película.
Las actuaciones de Auteuil y de Scott-Thomas (un poco marcadamente histérica) son soberbias.
Esta película no tiene desperdicio. En una hora y media de duración el espectador se va a ver sorprendido más de una vez por las vueltas de la historia, como si se tratara de los caminos de la montaña.
La casa-castillo del Dr. Verekher (en francés)
Ocho puntos sobre diez para esta obra de estilo vagamente surrealista y profundamente onírica.

martes, 15 de noviembre de 2016

La muerte en directo (Bertrand Tavernier, 1980)

Sobre una intrigante novela de David G. Compton, "The continuous Katherine Mortenhoe", David Rayfiel y el director, Bertrand Tavernier, escriben el guión en el que se basa esta película.
Rayando los bordes de la ciencia ficción, en un futuro impreciso, la escritora por computadora (es la computadora "Harriet" quien escribe los textos en base a la programación de la autora) Katherine Mortenhoe (Romy Schneider), es elegida por el productor de la N.T.V. una cadena internacional de televisión Vincent Ferriman (Harry Dean Stanton), para protagonizar el reality show "Death watch", "La muerte en directo". O sea televisar sus últimos días de vida para los espectadores de todo el mundo.
Lo que podría ser considerado como monstruoso y bizarro, va a alcanzar altos puntos de rating, que es el objetivo de la cadena de televisión.
Cuentan para ello con una cámara insertada en el cerebro de Roddy Farrow (Harvey Keitel), que transmite todo lo que ve. Solo tiene un inconveniente, no puede permanecer a oscuras. No puede dormir,
Con la complicidad del Dr. Mason (William Russell), empleado también de la cadena televisiva, hacen que Katherine reciba la noticia de su próxima muerte. Le quedan uno o dos meses como mucho. El Dr. Mason le provee un frasco de pastillas que la ayudarán a evitar los dolores. En ningún momento contesta a la pregunta de Katherine, ¿cuál es mi enfermedad", "la gente tiene úlcera, cáncer, todo lo que los medicamentos puedan proveer, usted sufre de impaciencia".
Cuando Vincent le propone el trato a Katherine, élla lo rechaza de plano, quiere morir en el anonimato, tranquila. Pero ya es tarde, ya los afiches conteniendo su rostro están por toda la ciudad, "Dead watch".
Pero finalmente, un poco cediendo ante la presión de su marido, acepta el trato por 600.000 dólares. Cuando tiene la mitad del dinero consigo, van a una feria americana en el puerto, se compra una peluca y escapa.
Pero Vincent la ubica pronto, está en un asilo de Gatesbridge y hacia allí va Roddy.
De allí en más Kate y Roddy van a vivir una serie de aventuras en el intento de Kate de desaparecer sin dejar rastros. Claro, no sabe que al lado suyo tiene la presencia de la cámara continuamente.
Las aventuras van a concluir en la casa de campo del ex-marido de Katherine, Gerald Mortenhoe (Max Von Sydow), cuando muchas cosas ya hayan pasado.
El espectador vive con naturalidad esta historia que es más que una ficción habitual. El director no exagera en su condena a los medios televisivos, pero es allí donde la película tiene sus puntos más fuertes.
Lástima que Romy Schneider, una belleza sin par, nunca fue una buena actriz, pero se desempeña bastante bien. Claro que al lado de la naturalidad de Harvey Keitel, es imposible no hacer agua. Pero es en las escenas con Max Von Sydow, donde el vacío actoral de Romy queda en evidencia. La emotividad con la que Max Von Sydow dota a su personaje en palabras comunes, es verdaderamente notable.
La fotografía de Pierre-William Greene, es realmente interesante, sobre todo en las escenas en interiores.
Buenísima también la banda de sonido de Antoine Duhamel.
Escena final (en inglés)
Siete puntos sobre diez para una excelente película de Bertrand Tavernier.


viernes, 4 de noviembre de 2016

La profesora de historia (Les héritiers) (Marie-Castille Mention-Schaar, 2014)

El guión de esta película está basado sobre una historia real, escrito por Ahmed Dramé, quien lo vivió en persona (en la película actúa el personaje de Malik) y la directora, Marie-Castille Mention-Schaar,
Anne Gueguen (Ariane Ascaride) es profesora de Geografía y de Historia en el Liceo León Blum de Créteil. Es también profesora de Historia del Arte. Le encanta su profesión y la ejerce con toda solvencia y cariño.
Como todos los años le toca luchar con un curso donde nadie respeta a nadie y tratan de estudiar lo menos posible. Su primera batalla es contra los chiclets. Durante la clase se los deben sacar y poner donde más les guste. También están erradicados los audífonos, las gorras y los teléfonos celulares.
Contra viento y marea, Anne trata de convencer a sus estudiantes que no tienen otra salida en la vida que no sea el estudio.
A mitad del curso les hace una proposición: preparar y presentar un trabajo en el concurso de la Resistencia y de la Deportación creado en 1961. A este concurso se presentan más de 50000 estudiantes de toda Francia. La primera reacción de los alumnos es derrotista. Ellos no van a ser capaces ni de preparar un trabajo. Muchos prefieren abstenerse, pero finalmente la mayoría de éllos se presenta en la clase inicial guiada por Anne y por la profesora Yvette (Genevieve Mnich).
La película cambia de rumbo en este punto.
El tema que la profesora Anne les propone es "Los niños y adolescentes en los campos de concentración nazis". La mayoría de los alumnos ni han oído hablar del exterminio nazi, así que para todos éllos va a ser un descubrimiento empezar a entender lo que representó la exterminación de judíos y gitanos en toda Europa. Y en Francia también. Si bien no hubo campos de exterminio como Auschwitz, si hubo campos de internación.
Empiezan a conocer historias como las de Anna Frank y de Simone Veil, abogada y política francesa sobreviviente al holocausto.
Un día la profesora Gueguen invita a León Zyguel (él mismo) a presentarse ante la clase. Los alumnos escuchan la historia de este superviviente de un campo de concentración al que fue enviado a los 15 años de edad junto con toda su familia.
Esta presentación es uno de los momentos cúlmines de la película, aún más sabiendo que León Zyguel falleció poco tiempo después.
La película, a través de recursos comunes, a veces de dudoso gusto, avanza abriendo una brecha que invita a la reflexión sobre lo que nuestra sociedad les reserva a los jovenes como chaleco de fuerza para sus capacidades. Los ejemplos de la violencia, las diferencias raciales, la subordinación de las mujeres, la falta de respeto a otras culturas mal entendida como un intento de mantener un medio ambiente laico.
Solamente Ariane Ascaride entre todas las excelentes actrices francesas podía asumir representar a la profesora Anne Gueguen y lo hace como solamente élla es capaz de hacerlo.
Todos los actores jóvenes, comenzando por Malik (Ahmed Dramé), Melanie (Noemie Merlant), Jamila (Wendy Nieto), Olivier/Brahin (Mohamed Seddiki), Theo (Adrien Hurdubae) y muchos más, están excelentemente dirigidos y representan perfectamente los caracteres que les han tocado en la historia.
Es una película en la que el espectador va a ser demolido por emociones contradictorias entre lo que la sociedad cree que debe imponer a los jóvenes y lo que el sentido común indicaría que debería ser regla en nuestra sociedad.
Trailer en castellano
Diálogo de León Zyguel (doblado al español) 
Ocho puntos por el magnífico llamado de atención de la directora Marie-Castille Mention-Schaar,

jueves, 3 de noviembre de 2016

Zaytoun (Eran Riklis, 2012)

Me costó entender el significado del título de este film. La palabra "zaytoun" no tiene traducción ni en árabe ni en hebreo. Hasta que finalmente encontré una referencia a A-Zaytoun, como el fruto del olivo.
El olivo es unsímbolo universal de la paz. Estando Noé en el arca, la paloma vuelve trayendo en su pico una rama de olivo, como símbolo de la paz de Dios con el género humano.
Y justamente hay un olivo en esta historia.
En 1982, en plena guerra civil del Líbano, los refugiados palestinos viven en el campo Shatila, en Beirut, en míseras condiciones. Los chicos se las arreglan para vender cigarrillos y golosinas por las destruídas calles de Beirut.
Fahed (Abdallah El Akal) es fanático del fútbol y él mismo se hace llamar Zico. Una noche, su padre que vive cuidando un pequeño olivo para plantarlo el día que puedan regresar a Palestina en su casa natal, escucha los avisos de bombardeo, corre hacia el centro del campo y cae víctima de una bomba israelí.
Uno de los aviones israelíes es derribado y su piloto es capturado por la gente de la guerrilla palestina y llevado en prisión.
A Fahed, al que no le gusta demasiado la escuela, lo hacen cargo de custodiar al prisionero junto con su banda de chicos.
El piloto, Yoni (Stephen Dorff), le ofrece a Fahed llevarlo al pueblo natal de su familia si lo deja en libertad. Como respuesta al intento de tomar como rehén a uno de los chicos palestinos, Fahed le dispara en la pierna y Yoni debe ser trasladado al hospital del campo.
Fahed finalmente decide llevar el arbolito a su casa natal y ayuda a escapar a Yoni. En la primera oportunidad que tiene, Yoni lo traiciona y lo deja esposado. Busca un taxi que lo lleve hasta la frontera, pero estando en viaje presencia como los falangistas libaneses asesinan a una mujer palestina embarazada y decide volver por el chico.
De allí en más van a ser numerosos los inconvenientes por los que tienen que pasar para llegar a la frontera y para llegar a convivir en paz.
Como otras películas de Riklis, también esta deja caer la idea que solo a través de la solidaridad humana puede ser factible la paz entre israelíes y palestinos, idea que les viene como anillo al dedo a los halcones israelíes que saben que esto es posible solamente en el cine.
Sin embargo la historia de Fahed y Yoni, escrita por el escritor palestino Nader Rizq, hace que muchos sentimientos que creíamos olvidados revivan en el alma del espectador. No es una historia fácil, es más bien ingrata con los seres humanos, ya que retrata todo el odio y la insensatez que el género humano es capaz de poner en marcha.
La dirección de Eran Riklis hace que la historia llegue a puerto construyendo en el camino una sólida historia de tiempos de guerra y racismo.
Trailer (con subtítulos en inglés)
Ocho puntos sobre diez para el "Olivo" de Riklis.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Aquel día (Ce jour-là) (Raoul Ruiz, 2003)

Raoul Ruiz ha sido uno de los más prolíficos directores cinematográficos. Realizó más de 100 películas en 40 años de trabajo. Nacido en Chile, inició su carrera artística escribiendo para el teatro. Entre 1956 y 1962 escribió casi 100 obras teatrales.
El golpe militar fascista de 1973 lo obliga a dejar su patria y, afortunadamente para los cinéfilos a exiliarse en Francia que se transforma así en su nuevo centro de difusión. Surrealista por convicción, sus primeras obras son un tanto oscuras, pero poco a poco va descubriendo su lenguaje cinematográfico, donde a través de unas primeras pautas caóticas desarrolla una perfecta trama de misterio e imaginación.
Este es el caso de "Aquel día". Las primeras tomas nos muestran un paisaje suizo envuelto en la neblina donde Livia (Elsa Zylberstein) sentada en un banco bajo un árbol, escribe sus notas en una libretita.
Aparece un ciclista que se cae frente a élla por lo que Livia lo reconoce como un ángel. Para élla son ángeles todos los que se caen.
Luego aparece un grupo de ciclistas. Son los locos del asilo de Saint Michele, que van vestidos de gris, como si fueran presos. Uno de éllos también se cae de la bicicleta, es Emil Pointpoirot (Bernard Giradeau) y también es reconocido por Livia como ángel.
En realidad Emil es un asesino psicópata al cual Warf (Feodor Atkine) adoctrina para que liquide a personas y a tales efectos lo deja abierta las puertas del hospicio para que salga a matar.
En este caso, lo vamos a entender después de media hora de película, su víctima es nada más y nada menos que Livia. El crimen ha sido organizado por su padre (Michel Piccoli) quien antes de quedar en la ruina prefiere matar a su hija, única heredera de su madre de la fortuna de Salsox un exitoso condimento suizo. Si Livia muere hereda su hermano Luc (Jean-Baptiste Puech) y muerto Luc el heredero es el estado suizo.
Ya en los títulos, Raoul Ruiz anuncia que dirige una película helvética. Y así es como todo transcurre en Suiza, la prolija y ordenada Suiza, donde el comisario del pueblo Raufer (Jean-Luc Bideau) y su ayudante Ritter (Christian Vadim) deciden que lo mejor es no hacer nada frente al anuncio de la huída de Emil Pointpoirot del hospicio, como estrategia de investigación.
Ya estoy complicando demasiado esta sinopsis y no es mi objetivo describir la excelente trama al mejor estilo Hitchcock con que Raoul Ruiz escribió el guión de esta curiosa película.
El espectador curioso va a intentar rever los 20 minutos iniciales para detectar qué se perdió en la historia de Livia y el maniático asesino Pointpoirot.
Trailer en francés
Un Sal-sox por favor (en francés)
Admirable obra cinematográfica que despierta la imaginación y hace que el espíritu se regocije, diez puntos sobre diez, es mi calificación.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Arma fatal (Hot fuzz) (Edgar Wright, 2007)

Para empezar es importante dejar en claro que "Arma fatal" es una película inglesa, no estadounidense. Entonces lo que uno podría sospechar se trata de una parodia de tantas películas de parejas de policías, no lo es, simplemente no lo es.
Tampoco es una película desopilantemente graciosa. Si bien todo lo que sucede es grotesco y satírico, no mueve a la risa del espectador que no es amante del pochoclo, o sea como yo.
Pero toda la trama, toda la película, todas las situaciones, llevan a la gran satisfacción del descubrimiento de un cine inteligente y mordaz.
Nicholas Angel (Simon Pegg) es un policía que ha batido todos los records de perfeccionamiento en su puesto en Londres. Es la razón por la que su sargento directo (Martin Freeman) y el Inspector General (Bill Nighy), se lo sacan de encima con un traslado que simula ser un ascenso, Angel va como oficial, ya no más como simple policía, al pueblo de Sanford. En donde nunca pasa nada.
Pero ni bien llega Angel, detiene a todos los consumidores del bar por tener menos de 18 años. Y lleva detenido por conducir en estado de ebriedad a Danny Butterman (Nick Frost) del que al día siguiente se entera es compañero suyo en la oficina de policía.
Como nunca pasa nada, lo envían junto con Danny, a controlar la velocidad en la ruta de acceso al pueblo.
De allí en más, la comedia va a convertirse en una película de crimenes y misterio.
Al mejor estilo de película negra británica, los degollados y quemados vivos van a estar a la orden del día. Pero, en opinión del Inspector Frank Butterman (Jim Broadbent), son simples casualidades.
Angel empieza a sospechar, en base a algunas claves que relaciona, que se trata de un gran operativo criminal para que el dueño del supermercado, Simon Skinner (Timothy Dalton), haga un gran negocio.
No voy a contar nada más porque sino la película pierde su gracia, que la tiene a montones.
El espectador se va a encontrar sorprendido con una pequeña obra maestra del misterio en clave de comedia, donde Simon Pegg juega con su habitual sobriedad, el personaje clave.
El final es para la antología de las películas de tiroteos, persecusiones y crímenes. Es para tirar balcones.
El director Edgar Wright es un gran veterano en manejar este tipo de películas rápidas, inteligentes y sorprendentes y en colaboración con Simon Pegg escribieron este magnífico guión sin el cual la película naufragaría en donde tantas otras se hunden y llevan consigo al espectador a hundirse de aburrimiento.
No hay nada que el espectador pueda imaginar de antemano. Todas las escenas lo van a hacer disfrutar de una película amena, ágil y divertida.
Trailer en español
Una excelente película para pasar un gran rato. Ocho puntos sobre diez.