Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio

miércoles, 18 de enero de 2017

La hija de Robert Poste (Cold Comfort Farm) (John Schlesinger, 1995)

John Schlesinger es un director que merece ser admirado por haber realizado grandes films como "Cowboy de medianoche", "Lejos del mundanal ruido" (la versión original), "Dos amores en conflicto" y la monumental "Como plaga de langosta". Pero nunca había descubierto su habilidad para la comedia y la plena comedia costumbrista inglesa, mezcla de Jane Austen con Alfred Hitchcock. Este film está basado en una exitosa novela inglesa de Stella Gibbons con un magnífico script de Malcolm Bradbury.
"La hija de Robert Poste" muestra como una joven huérfana, Flora Poste (Kate Beckinsale), se propone vivir bajo el amparo de sus parientes, ya que la herencia que ha recibido es de apenas 100 libras anuales. Su objetivo es escribir una novela para cuando cumpla 50 años, pero para éllo precisa tener experiencias vitales que la doten de la sapiencia necesaria para generar una obra literaria.
Envía cartas a todos sus parientes solicitándoles ser su invitada y recibe varias respuestas. Tiene un primo al que ve habitualmente en las reuniones sociales, Charles (Christopher Bowen) que ya le ha ofrecido su casa, pero como le comenta a su anfitriona de momento, Mary Smiling (Joanna Lumling) solo una de las respuestas recibidas le ha despertado curiosidad.
En ella su prima Judith Starkadder (Eileen Atkins) le pide por favor que vaya a vivir con éllos a Cold Comfort Farm para reparar el daño que le hicieran a su padre Robert Poste y para que no reclame por sus derechos sobre la granja.
En la estación del tren la espera el carro de la granja conducido por Adam Lambsbreath (Freddie Jones) quien azorado la recibe como "la hija de Robert Poste" y le advierte que hay una maldición sobre la granja. Y la presenta a los habitantes de Cold Comfort Farm como "la hija de Robert Poste". Ellos son: la prima Judith, quien está continuamente entre aterrorizada y azorada por su presencia, Amos Starkadder (Ian McKellen) quien además de llevar, muy mal por cierto la granja, es el predicador de la iglesia de los hermanos temblorosos del lugar. Sus hijos Reuben (Ivan Kaye), Seth (Rufus Sewell) y la estrambótica Elfine (Maria Miles) quien haciendo honor a su nombre va vestida con una túnica y una capa verdes y recitando poemas en las montañas y en los bosques del lugar.
A todo esto, la abuela (Sheila Burrell) vive encerrada en su cuarto, gritando "lo terrible que vio en la leñera" y "que siempre ha habido Starkadders en Cold Comfort Farm". Come encerrada en su habitación y solo deja entrar a su hija Judith.
Uno de los primeros contratiempos de Flora se va a deber a la persecución que el escritor Mybug (Stephen Fry) va a emprender para conquistarla.
Flora, con mucho tacto y fina intromisión, va a ir cambiando todo sobre la "maldición" de Cold Comfort Farm. Un lugar del que nadie se va, en el que nadie se casa ni desobedece a la abuela.
El espectador va a pasar divertido durante una hora y media por las idas y venidas de la trama en la que Flora se mueve a sus anchas. Por cierto es una gran actuación de Kate Beckinsale, una de sus primeras apariciones en el cine junto con "Mucho ruido y pocas nueces". Aunque en realidad esta película, con muy pocos recursos, fue filmada para televisión, pero debido al suceso que obtuvo se la presentó en cine en el mercado de los Estados Unidos.
Excelente la mano de obra de John Schlesinger. La trama mantiene la originalidad y el relativo misterio de la trama haciendo que los espectadores la pasen a gusto. La música, de Robert Lockhart, al estilo de los años 30, es un elemento que aporta sentido a la comedia dentro del horror gótico del que la granja está poseída.
Un trailer.
Ocho puntos sobre diez para esta deliciosa comedia inglesa.

lunes, 16 de enero de 2017

Zabriskie Point (Michelangelo Antonioni, 1970)

¿Será realmente necesario tener muchos años vividos para lograr apreciar las películas de Michelangelo Antonioni?
Creo que esta debe haber sido la tercera o cuarta vez que veía "Zabriskie Point", pero, por primera vez sentí en profundidad lo que Antonioni quiso expresar.
"Zabriskie Point" fue filmada en los tormentosos años 70, cuando los estudiantes de Estados Unidos se rebelaban al orden establecido y ocupaban facultades y literalmente, les importaba un comino qué y cómo debían hacerse las cosas. Antonioni quiere mostrar ese espíritu anárquico y revolucionario que nunca más los estadounidenses han vuelto a vivir.
Mark (Mark Frechette) es un estudiante consuetudinario que está más interesado en las revueltas y manifestaciones que en sus estudios. Con un compañero compran revólveres justificando ante el dueño de la tienda que no van a dejar a sus familias morir en un asalto. El tendero les aconseja, que si matan a alguien, metan el cadaver dentro de la casa, porque sino van a tener problemas.
En el colegio tomado, Mark ve como los policías disparan sobre estudiantes negros que salen huyendo de los gases lacrimógenos y matan a uno. Mark instintivamente saca su revólver y una bala mata a un policía. No ha sido Mark, pero él sabe que ya lo han visto y que no le van a dejar dar explicaciones. Así que huye desesperadamente por Los Angeles, hasta parar en un aeropuerto privado, de donde huye piloteando una avioneta rosa.
Daria (Daria Halprin), es una estudiante de arqueología que está trabajando para un constructor de villas en el desierto californiano (Rod Taylor). Su jefe le pide que vaya con su auto hasta un exótico hotel donde va a tener una reunión de negocios con un grupo interesado en compra de tierras para un emprendimiento.
Daria maneja en medio del desierto cuando Mark comienza a hacer vuelos rasantes sobre su auto. Consigue lo que quiere que es llamar su atención. Finalmente se encuentran en un taller mecánico en medio del desierto donde Mark le pide que lo lleve hasta una estación de servicio para conseguir nafta para el avión.
Y allá van, los dos jovenes rebeldes, contándose sus historias y proyectos.
Hasta que se detienen en un punto donde hay una estela que indica que allí hubo grandes lagunas paleolíticas y que todavía se pueden encontrar restos animales y vegetañes petrificados. El lugar es "Zabriskie Point".
Y es entonces cuando Antonioni despliega toda su imaginación para mostrarnos los hermosos paisajes oníricos con montañas con formas de agujas y de diversos colores. Allí Mark y Daria van a desnudarse, besarse, rodar por las pendientes y hacer el amor con otras muchas parejas alrededor, que no se explica de donde salen, pero que sirven a los fines surrealistas del director.
Finalmente regresan al taller donde Mark dejó el avión y él se despide de Daria porque va a devolver el avión. Hay una escena magnífica con Daria de espaldas, su largo cabello lacio ondeando al viento y como fondo las ramas de los árboles ondeando también al mismo ritmo.
Mark vuelve al aeropuerto donde un montón de policías están esperando al ladrón de la avioneta. Mark aterriza y los autos policiales intentan cortarle el paso, Mark los evita, hasta que un policía le dispara. Daria escucha el relato por la radio, mientras va camino al hotel.
Es aquí donde Antonioni logra comunicar al espectador el sentimiento de desesperanza que envuelve a Daria y al director obviamente y lo hace simplemente con lenguaje cinematográfico.
Daria encuentra a su jefe que le pide que vaya a cambiarse la ropa, pero Daria decide huir de ese hotel. Cuando está a unos metros de la colina de donde cuelga el hotel, Antonioni, con una lucidez magnífica y una anticipación intuitiva, pensemos que fue filmada en 1970, hace que Daria imagine la única solución posible para el estilo de vida estadounidense, que es la explosión en llamas del hotel. Y lo muestra estallar desde varios ángulos diferentes.
El espectador que haya llegado a aprehender todas estas etapas emocionales va a quedar envuelto en las llamas de la explosión espiritualmente.
Las visiones de Daria
Toda la película está magníficamente ilustrada con música de Pink Floyd, pero Antonioni elige para el final nada menos que a Roy Orbison cantando el "Tema de amor de Zabriskie Point", "So young". También David Lynch, pero ya en 1986, va a elegir a Roy Orbison para "Terciopelo azul".
Escena de amor número 4
Diez puntos sobre diez para esta magnífica película de Micheñangelo Antonioni.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Marguerite (Xavier Giannoli, 2015)

Este es un film basado en una historia real. Y como todas las historias humanas, reales o fantásticas, guarda siempre algo inusual que está ahí, desvaneciéndose como arena entre las manos, cuando termina la película.
Pero aún subsiste en el recuerdo, en las sensaciones que se movilizan por nuestro cuerpo aún a nuestro pesar. En las reminiscencias de lo que fue y lo que no fue y lo que pudo llegar a ser.
La historia de Marguerite Dumont (la increíble y extraordinariamente sensible Catherine Frot) se basa en la vida real de Florence Foster Jenkins, pero trasvestida en Francia. Marguerite, una mujer de una fortuna incalculable, está casada con el barón de Dumont (Andre Marcon), en un matrimonio en el que según el mismo declara, ella puso sus millones y él su título.
Marguerite vive para la música, ama el bell canto y lo practica con una especialidad muy singular. No se escucha a sí misma. Prepara recitales en su palacio para los integrantes de una sociedad de beneficencia, para los que contrata a cantantes y músicos de primera calidad y cierra el espectáculo presentándose a sí misma.
Marguerite desafina a grito pelado, para decirlo sin más vueltas.
Pero los invitados, de la sociedad de beneficencia, los criados y hasta algunos particulares, fingen no saberlo y aplauden a rabiar su actuación.
Una de las cantantes contratadas, Hazel (Christa Theret) afirma que es imposible que no se escuche. Que todos escuchamos de alguna manera más nuestros errores que nuestros aciertos.
A todo esto, el barón de Dumont se ausenta durante sus presentaciones y finge algún desperfecto de su automóvil para justificar el no estar presente.
Hay un criado, Madelbos (Denis Mpunga), que ama con locura a su señora y no se cansa de fotografiarla vestida como para las grandes actuaciones operísticas.
En fin que todos saben de los alaridos de Marguerite, pero algunos por cariño y otros por adulación o conveniencia, lo niegan.
Y aquí es donde Marguerite cree llegado el momento de hacer una presentación en un gran teatro. Para prepararse como es debido contrata a un tenor venido a menos, Atos Pezzini (Michel Fau) que le es presentado por Lucien Beaumont (Sylvain Dieuaide), periodista que le dedicó un artículo especialmente elogioso, por pura conveniencia.
Atos Pezzini, apenas la oye cantar, decide huir de la situación, pero Madelbos lo extorsiona y con una buena cantidad de dinero lo hace entrar en razones.
Entre los asistentes de Pezzini, está Felicité, la barbuda (Sophia Leboutte), adivina y tiradora de cartas, quien le dice a Marguerite, "hay solamente dos maneras de lidiar con la vida, soñarla o vivirla".
Y aquí llegamos a lo que aludí en el primer párrafo. Esta estrafalaria historia, esconde de la forma más brutal, un cuestionamiento sobre la vida de todos los seres humanos. ¿Somos como creemos que somos o como nos ven desde afuera?. ¿Vivimos o soñamos nuestros días?. ¿Hay algún contacto real con los otros?.
Para Marguerite el contacto real es su marido. Cuando descubre que él la engaña con la bondadosa Françoise Bellaire (Astrid Whettnall), le ofrece dejar de cantar, su máximo sacrificio, para que se quede con ella.
La película termina de un modo extraño, a Marguerite la enfrentan con un registro de su canto y cae herida de muerte. No se aclara si realmente muere o si muere su personaje, el negador.
Excelente realización de Xavier Giannoli quien consigue extraer de una historia absurda un ensayo sobre la naturaleza humana.
Trailer
Ocho puntos sobre diez para esta magnífica realización.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Ma ma (Julio Medem, 2015)

Desde el título, esta película apunta a los dos significantes que van a jugar los roles principales en la trama. "Mamá", como madre y "mama" como teta.
Empieza mal el film para Magda (Penélope Cruz). Se entera que su marido se ha ido de vacaciones con una alumna de la facultad donde es profesor y su ginecólogo (Asier Etxeandía), le descubre dos bultos en la mama, uno casi superficial y el otro más profundo. Esto tiene como resultado que le efectúen una serie de estudios y biopsias para determinar si son o no cancerígenos.
A los dos días tienen los resultados, son malignos y se debe extirpar todo el seno. Inicialmente se le hará una quimioterapia para frenar el avance de los tumores.
La angustia de Magda es quién se hará cargo de su hijo Dani (Teo Planell). Por de pronto decide que lo dejará ir con unos amigos a pasar el verano para no tener complicaciones ni tener que darle explicaciones.
En un partido de fútbol conoce a un técnico del Real Madrid, Arturo (Luis Tosar) quien le dice que le ve mucho futuro a Dani y que le gustaría probarlo para que juegue en las divisiones infantiles.
Mientras están viendo el partido, Arturo recibe un llamado telefónico que le hará perder el conocimiento. Su mujer y su hija han tenido un accidente automovilístico. Su mujer está en coma y su hija, muerta.
Magda acompaña a Arturo al hospital donde está internada su mujer y ya no volverá a dejarlo.
Pero mientras tanto la quimioterapia va haciendo sus efectos destructivos en el cuerpo de Magda y cada día está un poco más desmejorada, hasta que finalmente Arturo se da cuenta y le pregunta la razón y Magda le cuenta que tiene cáncer de mama.
La historia que se desarrolla es un melodrama con extremos bien definidos. El amor de madre de Magda, en la mejor actuación que he visto de Penélope Cruz y el extremo de sus temores fundados a la muerte. Es extraordinario como transmite sus miedos interiores.
El éxito total del director Julio Medem (Los amantes del círculo polar), es haberse atrevido a este guión tan bizarro y no dejar que la historia zozobre en los pantanos de la tristeza, sino que el instinto vital es guía permanente para los personajes.
Con algunas tomas un poco atrevidas, hay una pequeña perdida en Siberia, que juega su papel simbólico durante toda la película y los latidos del corazón de Magda, rojos hasta enceguecer al espectador.
Maravillosa la banda de sonido de Alberto Iglesias, tiñe las escenas de emotividad y sin que el espectador entienda muy bien cómo y cuando, se encuentra sumergido en un ambiente cálido y vital, a pesar del lúgubre tema que se está desarrollando.
Trailer
Siete puntos sobre diez para este excelente film de Julio Medem.

Pequeñas heridas (Petites coupures) (Pascal Bonitzer, 2003)

Pascal Bonitzer no sólo es el director de esta película, sino también el autor del guión.
Y si bien los hechos que se suceden en la película tienen la estructura de nuestros sueños, también la dirección y la fotografía se encaminan en el mismo sentido.
En la primer escena, Nathalie (Ludivine Sagnier), quien está yendo acelerada a una cita con Bruno (Daniel Auteuil), se cruza con una mujer que se está pintando los labios con su mismo lápiz labial, es una coincidencia, porque Nathalie ha perdido el suyo no sabe dónde. La mujer, que resulta ser Gaelle (Emmanuelle Devos), la compañera de Bruno, se lo presta con toda naturalidad y también le da un cigarrillo y le presta su cepillo para el pelo, todo esto con el debido pedido de excusas por parte de Nathalie, quien finalmente se entera que la otra mujer es Gaelle.
Esta primer escena adelanta como se van a desenvolver los hechos durante toda la película. Filmada en ambientes oníricos de los Alpes del Ródano, en las villas de Grenoble y Corps, con caminos que pasan de la verde campiña al ambiente montañoso.
Bruno se ve lanzado a una búsqueda por su tío Gerard (Jean Yanne) los dos comunistas, y la pregunta se reitera más de una vez, cómo pueden seguir siendo comunistas después de lo del muro y las respuestas son similares, "es en otro lugar".
La búsqueda es del Dr. Verekher (Hanns Zischler), que ha enamorado a la esposa de Gerard, Anne (Catherine Mouchet), para entregarle una carta de Gerard.
Y se suceden las pequeñas heridas, él se corta dos dedos de la mano al enterarse que Gaelle se está yendo a Turín. Caminando por el bosque una rama le corta la cara. Solo son las primeras heridas.
Finalmente llega a la casa, castillo del Dr. Verekher y allí conoce a Beatrice (Kristin Scott-Thomas), quien como la Beatrice del Dante, lo va a llevar en un descenso a los infiernos de la zona.
Hay muchísimos más ingredientes oníricos en el desarrollo de la película, y la acción es como que no se cansa de asombrar al espectador. Una muchacha se ofrece a mostrarle el camino y luego resulta que no conoce el camino, sino que quería escapar de su marido.
Son notas que van quedando a los costados de la historia y que enriquecen totalmente la película.
Las actuaciones de Auteuil y de Scott-Thomas (un poco marcadamente histérica) son soberbias.
Esta película no tiene desperdicio. En una hora y media de duración el espectador se va a ver sorprendido más de una vez por las vueltas de la historia, como si se tratara de los caminos de la montaña.
La casa-castillo del Dr. Verekher (en francés)
Ocho puntos sobre diez para esta obra de estilo vagamente surrealista y profundamente onírica.

martes, 15 de noviembre de 2016

La muerte en directo (Bertrand Tavernier, 1980)

Sobre una intrigante novela de David G. Compton, "The continuous Katherine Mortenhoe", David Rayfiel y el director, Bertrand Tavernier, escriben el guión en el que se basa esta película.
Rayando los bordes de la ciencia ficción, en un futuro impreciso, la escritora por computadora (es la computadora "Harriet" quien escribe los textos en base a la programación de la autora) Katherine Mortenhoe (Romy Schneider), es elegida por el productor de la N.T.V. una cadena internacional de televisión Vincent Ferriman (Harry Dean Stanton), para protagonizar el reality show "Death watch", "La muerte en directo". O sea televisar sus últimos días de vida para los espectadores de todo el mundo.
Lo que podría ser considerado como monstruoso y bizarro, va a alcanzar altos puntos de rating, que es el objetivo de la cadena de televisión.
Cuentan para ello con una cámara insertada en el cerebro de Roddy Farrow (Harvey Keitel), que transmite todo lo que ve. Solo tiene un inconveniente, no puede permanecer a oscuras. No puede dormir,
Con la complicidad del Dr. Mason (William Russell), empleado también de la cadena televisiva, hacen que Katherine reciba la noticia de su próxima muerte. Le quedan uno o dos meses como mucho. El Dr. Mason le provee un frasco de pastillas que la ayudarán a evitar los dolores. En ningún momento contesta a la pregunta de Katherine, ¿cuál es mi enfermedad", "la gente tiene úlcera, cáncer, todo lo que los medicamentos puedan proveer, usted sufre de impaciencia".
Cuando Vincent le propone el trato a Katherine, élla lo rechaza de plano, quiere morir en el anonimato, tranquila. Pero ya es tarde, ya los afiches conteniendo su rostro están por toda la ciudad, "Dead watch".
Pero finalmente, un poco cediendo ante la presión de su marido, acepta el trato por 600.000 dólares. Cuando tiene la mitad del dinero consigo, van a una feria americana en el puerto, se compra una peluca y escapa.
Pero Vincent la ubica pronto, está en un asilo de Gatesbridge y hacia allí va Roddy.
De allí en más Kate y Roddy van a vivir una serie de aventuras en el intento de Kate de desaparecer sin dejar rastros. Claro, no sabe que al lado suyo tiene la presencia de la cámara continuamente.
Las aventuras van a concluir en la casa de campo del ex-marido de Katherine, Gerald Mortenhoe (Max Von Sydow), cuando muchas cosas ya hayan pasado.
El espectador vive con naturalidad esta historia que es más que una ficción habitual. El director no exagera en su condena a los medios televisivos, pero es allí donde la película tiene sus puntos más fuertes.
Lástima que Romy Schneider, una belleza sin par, nunca fue una buena actriz, pero se desempeña bastante bien. Claro que al lado de la naturalidad de Harvey Keitel, es imposible no hacer agua. Pero es en las escenas con Max Von Sydow, donde el vacío actoral de Romy queda en evidencia. La emotividad con la que Max Von Sydow dota a su personaje en palabras comunes, es verdaderamente notable.
La fotografía de Pierre-William Greene, es realmente interesante, sobre todo en las escenas en interiores.
Buenísima también la banda de sonido de Antoine Duhamel.
Escena final (en inglés)
Siete puntos sobre diez para una excelente película de Bertrand Tavernier.


viernes, 4 de noviembre de 2016

La profesora de historia (Les héritiers) (Marie-Castille Mention-Schaar, 2014)

El guión de esta película está basado sobre una historia real, escrito por Ahmed Dramé, quien lo vivió en persona (en la película actúa el personaje de Malik) y la directora, Marie-Castille Mention-Schaar,
Anne Gueguen (Ariane Ascaride) es profesora de Geografía y de Historia en el Liceo León Blum de Créteil. Es también profesora de Historia del Arte. Le encanta su profesión y la ejerce con toda solvencia y cariño.
Como todos los años le toca luchar con un curso donde nadie respeta a nadie y tratan de estudiar lo menos posible. Su primera batalla es contra los chiclets. Durante la clase se los deben sacar y poner donde más les guste. También están erradicados los audífonos, las gorras y los teléfonos celulares.
Contra viento y marea, Anne trata de convencer a sus estudiantes que no tienen otra salida en la vida que no sea el estudio.
A mitad del curso les hace una proposición: preparar y presentar un trabajo en el concurso de la Resistencia y de la Deportación creado en 1961. A este concurso se presentan más de 50000 estudiantes de toda Francia. La primera reacción de los alumnos es derrotista. Ellos no van a ser capaces ni de preparar un trabajo. Muchos prefieren abstenerse, pero finalmente la mayoría de éllos se presenta en la clase inicial guiada por Anne y por la profesora Yvette (Genevieve Mnich).
La película cambia de rumbo en este punto.
El tema que la profesora Anne les propone es "Los niños y adolescentes en los campos de concentración nazis". La mayoría de los alumnos ni han oído hablar del exterminio nazi, así que para todos éllos va a ser un descubrimiento empezar a entender lo que representó la exterminación de judíos y gitanos en toda Europa. Y en Francia también. Si bien no hubo campos de exterminio como Auschwitz, si hubo campos de internación.
Empiezan a conocer historias como las de Anna Frank y de Simone Veil, abogada y política francesa sobreviviente al holocausto.
Un día la profesora Gueguen invita a León Zyguel (él mismo) a presentarse ante la clase. Los alumnos escuchan la historia de este superviviente de un campo de concentración al que fue enviado a los 15 años de edad junto con toda su familia.
Esta presentación es uno de los momentos cúlmines de la película, aún más sabiendo que León Zyguel falleció poco tiempo después.
La película, a través de recursos comunes, a veces de dudoso gusto, avanza abriendo una brecha que invita a la reflexión sobre lo que nuestra sociedad les reserva a los jovenes como chaleco de fuerza para sus capacidades. Los ejemplos de la violencia, las diferencias raciales, la subordinación de las mujeres, la falta de respeto a otras culturas mal entendida como un intento de mantener un medio ambiente laico.
Solamente Ariane Ascaride entre todas las excelentes actrices francesas podía asumir representar a la profesora Anne Gueguen y lo hace como solamente élla es capaz de hacerlo.
Todos los actores jóvenes, comenzando por Malik (Ahmed Dramé), Melanie (Noemie Merlant), Jamila (Wendy Nieto), Olivier/Brahin (Mohamed Seddiki), Theo (Adrien Hurdubae) y muchos más, están excelentemente dirigidos y representan perfectamente los caracteres que les han tocado en la historia.
Es una película en la que el espectador va a ser demolido por emociones contradictorias entre lo que la sociedad cree que debe imponer a los jóvenes y lo que el sentido común indicaría que debería ser regla en nuestra sociedad.
Trailer en castellano
Diálogo de León Zyguel (doblado al español) 
Ocho puntos por el magnífico llamado de atención de la directora Marie-Castille Mention-Schaar,