Bienvenido a mi mundo

Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio

viernes, 30 de enero de 2015

Al azar, Baltasar (Robert Bresson, 1966)

Pienso que por mucho, por mucho tiempo, cuando recuerde por algún motivo esta película, la angustia me va a invadir y me va a costar remontar la tristeza.
Baltasar es un burro y la película cuenta, con una imparcialidad casi hiriente, la triste vida del pobre burro.
De alguna manera, del guión escrito por mismo director, Robert Bresson, se desprende pensar en cuánto influye la ignorante maldad de la raza humana, en los animales con los que compartimos la tierra.
Baltasar es víctima inconsciente de los errores, pecados, orgullos y pequeñeces de los que lo rodean.
Al inicio del film, el burrito recién destetado es llevado como mascota al hogar de Marie, donde élla y Jacques, que está de vacaciones en la granja, juegan con el burrito.
Pero las vacaciones se terminan, el tiempo pasa y Baltasar es usado como bestia de carga.
El padre de Marie (Philippe Asselin) está en litigio por la propiedad de la granja y los campos con el padre de Jacques (Walter Green). Cuando Jacques le ofrece mediar, el padre rechaza por orgullo su mediación y con esa acción va a desencadenar la ruina de su granja y de su familia.
Marie (Anne Wiasemsky) utiliza a Baltasar como animal de tiro de su carro, el padre le dice que es anacrónico como transporte y que debe deshacerse de Baltasar. El burro es vendido entonces a los panaderos. Para hacer el reparto del pan tienen como empleado a Gerard (Francois Lafarge) quien es un ladronzuelo, contrabandista y mala persona.
Gerard seduce a Marie y Marie se deja seducir por él, e inicia su descenso al infierno de la lujuria disfrazada de amor.
Mientras hacen el amor dejan al pobre burro a la intemperie bajo la lluvia y bajo la nieve y el animal enferma.
Ya listos para sacrificarlo aparece Arnold (Jean-Claude Guilbert), un vagabundo del lugar, quien se ofrece a llevárselo con él.
Pero Arnold es un alcóholico y cuando está borracho castiga a sus dos burros obligándolos a huir.
La vida de Baltasar es lo más parecido al camino al calvario de Jesucristo. El alma se oprime y estremece con cada nueva crueldad que sufre el animal.
La realización con una magnífica fotografía en blanco y negro de Ghislain Cloquet, hace que la historia sea a su vez distante y cruel hasta la opresión.
La música, una triste melodía al piano de Jean Wiener, desata también la tristeza en el alma del espectador sensitivo.
El fin de Baltasar
Por tanta tristeza y una descarnada visión del género humano, diez puntos sobre diez para esta obra maestra de Robert Bresson.

lunes, 26 de enero de 2015

El mundo conectado (Welt am Draht) (Rainer Werner Fassbinder, 1973)

Descubrir una película diferente de Fassbinder es toda una fiesta.
Esta restauración de una obra perdida para los espectadores es un acontecimiento para los cinéfilos.
En "El mundo conectado", Fassbinder deja de lado su iconografía habitual y nos deslumbra con la adaptación para televisión de la novela de Daniel Francis Galouye, "Simulacron 3". El guión para televisión fue hecho por el propio Fassbinder con Fritz Müller-Scherz. Es hasta donde conozco su única obra de ciencia ficción.
En un mundo futuro, científicos desarrollan un computador habitado por una simulación del mundo real. Se ingresan los nombres y características de los habitantes de ese mundo cibernético y se deja que jueguen sus vidas.
La película comienza cuando el profesor Henry Voolmer a cargo del proyecto cae muerto.
Fred Stiller (Klaus Lowitsch), su segundo, es nombrado por el gerente de la empresa, Herbert Siskins (Karl Heinz Vosgerau) para reemplazarlo.
Hay rumores sobre la mala relación del profesor Voolmer con Siskins.
Günther Lause (Ivan Desny) va a hacer una revelación a Stiller en una reunión en casa de Siskins, cuando misteriosamente desaparece. Y desaparece la entidad Lause de la faz de la tierra. Nadie lo ha conocido ni oyó hablar de él. Según la versión de Stiller era el jefe de Seguridad de la empresa, pero Hans Edelkern es reconocido por todos como el jefe de Seguridad.
La asistente de Stiller enferma misteriosamente y en su lugar Siskins coloca a su propia asistente, Gloria (Barbara Valentin) para hacer de ojos y oídos de todos los pasos de Stiller.
A todo esto una empresa de aceros, cierra un contrato en confianza con Siskins para que se realice la simulación del futuro consumo de acero a 20 años en el computador Simulacron. Stiller se niega a utilizar el mundo creado para fines comerciales y aparentemente es amenazado.
Finalmente decide ingresar en Simulacron para entrevistarse con Einstein (Gottfried John) quien es el personaje del mundo cibernético con quien tienen comunicación. Durante la simulación hay un desperfecto y la vida de Stiller corre peligro.
No voy a seguir contando la historia. Espero haber despertado la curiosidad de los espectadores interesados en Fassbinder.
Si bien la iconografía es diferente, no hay homosexuales ni delincuentes, la estética del film es totalmente "fassbinderiana". La cámara que gira alrededor de los personajes. La observación a través de cristales o del reflejo en vitrales y espejos es una constante que hace que la lectura del film, absolutamente clara y transparente, adopte nuevos recursos de la deformación estética y de la imaginería de ese mundo futuro.
El final es, como no podría esperarse otra cosa, un golpe de maza en la nuca del espectador desprevenido. Pero toda la película es un festival de pequeños guiños y recursos pictóricos deslumbrantes. La música, de Gottfried Hüngsberg es todo un hallazgo ya que combina sonidos futurísticos con la banda de sonido. Hay un detalle, cuando la acción se desarrolla en el despacho de Stiller suena música griega de fondo.
Trailer
Nueve puntos sobre diez para "El mundo conectado".

sábado, 24 de enero de 2015

El viento se levanta (Kaze Tachinu) (Hayao Miyazaki, 2013)

"Il vent se leve, il faut tenter de vivre" Paul Valery.
Con esta frase, "el viento se levanta, debe tratar de vivir", de Paul Valery, comienza la última obra maestra de Hayao Miyazaki, "Kaze tachinu".
Después de 30 años creando los más grandes filmes de animación que se hayan hecho hasta ahora en la historia del cine, Hayao Miyazaki se retira. Pero antes de hacerlo, nos deja esta maravilla hecha cine.
No hay en "El viento se levanta" criaturas mitológicas ni animales parlantes, tampoco esas niñas de grandes ojos negros que desafían la estructura de la historia por sus ideales ni sus mundos surreales. No hay fantasía desbordante. "El viento se levanta" es una historia sobre la pasión humana por la creación, el perfeccionamiento y, sobre todo, por el amor.
Es la historia de Jiro Horikoshi, el ingeniero aeronáutico japonés que consiguió con sus creaciones poner a Japón al frente de la innovación y perfección en los aviones de guerra durante la segunda guerra mundial. Está basada en la novela escrita por Tatsuo Hori.
Y el gran maestro en diseño de animación en cine nos dibuja esta historia de la ingeniería aeronáutica con toda la delicadeza de sus figuras. La historia donde se cruzan la realidad con los sueños de Jiro y con toda la ternura de su amor por Nakao, la mujer que amó y que estaba enferma de tuberculosis.
No hay detalles desagradables para Miyazaki, con su lápiz mágico todo lo transforma. Desde el terremoto de Kanto de 1923, donde la ciudad de Tokyo se sumió en el caos y hubo más de 100.000 muertos, en gran parte por los incendios, a la posterior gran crisis económica. Desde la epidemia de tuberculosis a la entrada de Japón en la Segunda Guerra mundial con todas las intrigas de poder que manipularon la historia.
Su personaje sueña despierto las mejoras que pueden hacerse sobre las aeronaves, como también las catástrofes que pueden sobrevenir por errores de cálculo o de diseño.
Todo esto contado con una ternura infinita puesta en las imágenes, en el suave colorido y en la música infaltable de Joe Hisaishi.
El espectador que ya haya visto otras películas de Miyazaki la va a venerar como la ofrenda que nos hace de su arte al servicio de la belleza. Para el que no haya visto otras películas de él posiblemente el encanto sea menor, pero la fuerza de la imagen va a arrastrar su espíritu a otras esferas de entendimiento.
Trailer
Imposible evaluar una obra de arte con semejante carga de magia. Demás está decir que la melancolía que nos causa la despedida de Hayao Miyazaki (en la película un diseñador italiano que es el modelo que Jiro sigue dice, solo son diez años los que un diseñador puede durar, tanto en los aviones como en el arte), está bien compensada por su ofrenda de "Kaze Tachinu".



viernes, 23 de enero de 2015

Le Havre (Aki Kaurismaki, 2011)

La mención del Jurado Ecuménico del Festival de Cannes 2011 al otorgarle la máxima distinción a Aki Kaurismaki dice:
"Una oda a la esperanza, solidaridad y hermandad: usando una cinematografía sofisticada, Aki KAURISMÄKI nos invita a un mundo que él transforma con la magia del color, el humor de los diálogos y la humanidad de los personajes."
"Le Havre" cuenta una historia de nuestros días. Un contenedor conteniendo inmigrantes ilegales es descubierto en el puerto de Le Havre. Un chico, Idrissa (Blondin Miguel), logra escapar refugiándose en los muelles.
Allí lo encuentra Marcel Marx (André Wilms) un viejo lustrabotas que apenas vive con los centavos que logra juntar con su trabajo. Para colmo de males, Arletty (Kati Outinen), su mujer, está internada en el hospital para someterse a la terapia para el cáncer, aunque los médicos ya le han dicho que es muy difícil que sobreviva, pero ella pide que no se lo comuniquen al marido.
Por solidaridad, Marcel Marx oculta en su casita a Idrissa, en los barrios de pescadores de Le Havre.
El inspector de policía (Jean-Pierre Darroussin) sospecha o sabe que Marcel Marx tiene al chico escondido y le aconseja más de una vez que se deshaga de él.
En una historia filmada en el clásico estilo de Kaurismaki, sobrio y pobre en vocabulario pero lleno de emociones, "Le Havre" va a desarrollar este moderno cuento de milagros humanos que seguro va a conmover al espectador más duro.
El tema de los inmigrantes ilegales es un tema que perturba a toda la humanidad de sentimientos sanos y cómo son tratados por las autoridades es algo que excede las normas de los derechos humanos.
Cuando Marcel Marx le pregunta a Idrissa como es que conoce una cita literaria, Idrissa contesta, mi padre era profesor.
Las amigas del alma del barrio, Claire (Elina Salo) e Yvette (Evelyne Didi), visitan a Arletty en el hospital. La cámara muestra la tapa del libro que le están leyendo y dice "Franz Kafka".
Hay muchos signos y símbolos en la película. La perra llamada "Laika", como la primera que viajó al espacio. La solidaridad del inspector de policía que dice que su trabajo es atrapar malhechores y no cazar inmigrantes.
En el concierto show que organizan para juntar los 3000 euros que hacen falta para pagar el viaje de Idrissa a Londres, donde vive su madre, actúa Little Bob. 
En pequeños papeles van a aparecer Pierre Etaix como el doctor Becker que atiende a Arletty y Jean- Pierre Leaud, el chico de los 400 golpes, como el denunciante.
Con ese humor tan particular que se desprende de los escasos diálogos de las películas de Kaurismaki, una historia triste y sórdida se puede transformar en un cuento de milagros y esa es la virtud de esta película, devolvernos el contacto con los verdaderos sentimientos, los que nos hacen ser parte del género humano y no personajes de una telenovela.
8 puntos es mi calificación para "Le Havre", una historia de seres humanos.

martes, 20 de enero de 2015

Boyhood (Richard Linklater, 2014)

Durante algo más de 12 años Richard Linklater llevó adelante la filmación de "Boyhood".
La película comienza cuando Mason (Ellar Coltrane) está en el pre-escolar y, a través de algo más de tres horas de duración, vamos a compartir los hechos de su vida, hasta su llegada a la universidad. Su entrada a la madurez.
El mismo Richard Linklater escribió el guión de esta "demostración" de la vida. No vamos a encontrar hechos terribles salidos de un telenovelón. Tampoco hay grandes reflexiones ni enseñanzas de vida. Solo se trata de retratar (por alguna razón a Mason se le da por la fotografía) la vida tal cual es para la clase media en Estados Unidos.
Así va siguiendo los vaivenes matrimoniales de la madre de Mason (excelente actuación a través de los años de Patricia Arquette), desde el padre de Mason (Ethan Hawk interpretando a Ethan Hawk como ya es habitual en él), pasando por un profesor universitario y terminando con un veterano de la guerra de Iraq.
Sus hijos son los que deben sobrellevar las destrucciones de sus matrimonios, tanto Mason como su contestaria hermanita Samantha (Lorelei Linklater).
Lo excepcional es que Richard Linklater se haya tomado el tiempo de la vida de sus actores para retratar la vida tal como es y que dos productoras de Hollywood hayan aceptado estos planes de filmación (IFC Productions y Detour Film Productions).
De más está decir que el espectador siente en carne propia el correr de los años, desde la presidencia de Bush hasta la de Obama y aunque no hay un acento puesto en lo político, Richard Linklater no nos muestra el reino de la abundancia, sino un país con desempleados y universitarios descontentos.
Mason razona tomando como ejemplo a su madre. -Se graduó, consiguió su título universitario y un buen trabajo. Paga las cuentas. "Pero en el fondo está tan confundida como yo"-.
Pero para llegar a este vacío del tiempo considerado como una secuencia con el que Linklater nos hace chocar, han de pasar 12 años en algo más de tres horas.
"¿Viste como la gente siempre dice "aprovecha el momento"?, pienso que es al revés, EL MOMENTO NOS ATRAPA A NOSOTROS. Es constante. Es como si siempre fuera ahora mismo."
Entrevista a Richard Linklater y Ellar Coltrane
Qué bueno poder contar con un equipo técnico y artístico que acompañe un proyecto durante algo más de 12 años. En nuestra época consagratoria de lo inmediato poder apreciar las ventajas de una obra que madure con el tiempo es todo un acontecimiento.
Tan solo por esa razón van los 10 puntos, más 10 puntos por la calidad de la película, del director, de los actores, de la fotografía (Lee Daniel), de la música y, por sobre todas las cosas, del montaje (Sandra Adair) que ayuda a que no haya saltos ni huecos que llenar y 10 puntos adicionales para el excelente trabajo de producción de Cathleen Sutherland.

jueves, 15 de enero de 2015

El amor en ruinas (Love among the ruines) (George Cukor, 1975)

Subre un guión de James Costigan y la brillante dirección del afamado George Cukor, la televisión produjo esta increíble joya de la comedia.
Ambientada en los primeros años del siglo XX, Lawrence Olivier interpreta al abogado Sir Arthur Glanville-Jones quien se hace cargo de la defensa de Jessica Medlicott (Katharine Hepburn) , una viuda millonaria, acusada por un joven de no haber respetado su promesa de matrimonio. En resarcimiento, el joven Alfred pide la cantidad de 50.000 libras esterlinas. Cifra exorbitante hoy en día cuanto más en aquellos años.
Sir Arthur tiene un secreto y es que, siendo muy joven en Toronto, Canadá, estuvo tres días apasionadamente enamorado de la entonces actriz Jessie Jerold y élla le prometió que cuando regresase a Londres se casarían. Pero cuando el joven Arthur volvió al cabo de un año, élla ya se había casado con el acaudalado Medlicott.
Jessica sostiene que no recuerda nada de esos apasionados tres días que Arthur jura vivieron juntos en Toronto y que se han convertido para él en una de las razones de su vida.
Ella está más preocupada por el juicio y dice que el joven Alfred no verá ni un penique de su dinero.
La política de Sir Arthur es que se presente en la corte como una viejecita algo tímida y desvalida, actitud que Jennifer no piensa ni remotamente asumir.
La segunda mitad de la película consiste en el juicio y las actitudes de Jennifer y la condena por parte de Sir Arthur.
Con estas premisas George Cukor cocina una comedia deliciosa, de esas que da gusto ver y disfrutar.
Cuenta con dos de los actores más prestigiosos de todos los tiempos, Sir Lawrence Olivier y Katharine Hepburn. Cada uno de éllos juega su papel con solvencia, gracia y un más que adecuado histrionismo que convierte sus actuaciones en algo memorable.
Las escenas del juicio son de antología y debieran ser de enseñanza obligatoria para todos aquellos que quieren de alguna manera hacer una comedia.
Como nota importante, la música de John Barry tiene un importantísimo papel en la decoración del film. La reconstrucción de época y el vestuario son la especialidad de George Cukor, quien ya lo había demostrado con maestría en "Mi bella dama".
Una más que agradable comedia, divertida para pasar un buen rato y excelente para atesorar algunas de sus escenas en la memoria.
Una de las muy hermosas escenas (Escuchar la música)
Mi puntuación es de 8 puntos sobre 10 para el muy buen rato que he disfrutado viéndola.

domingo, 11 de enero de 2015

A fin de cuentas (Au bout du conte) (Agnes Jaoui, 2013)

Al final de la historia o al fin del cuento o a fin de cuentas, serían las posibles traducciones del título del último film de Agnes Jaoui. Por eso en España la han denominado "Un cuento francés".
Escrita en colaboración con su marido, Jean-Pierre Bacri, "Au bout du conte" es realmente un cuento, no de hadas, como nos quiere hacer suponer la puesta de la película todo el tiempo, sino de humanos.
Donde al final de la historia se dirá "Vivieron felices para siempre y se engañaron mucho...".
Es un film coral, con muchos personajes e historias cruzadas, como le gusta hacer a Agnes Jaoui.
Y comienza la historia con el sueño que Laura (Agathe Bonitzer) le cuenta a su tía Marianne (Agnes Jaoui). Laura. vestida de princesa se pierde en un bosque y encuentra a un hombre y detrás de este hombre hay un ángel, ese es el hombre de su vida, es la conclusión que saca Laura. Cuando vuelve en sí de la historia de su sueño por un varitazo mágico en la cabeza vemos la pantalla invadida por los chicos de la clase de actuación de Marianne. Es una sala toda adornada como en los libros de cuentos.
En realidad toda la película está adornada como si fuera un cuento.
Agnes Jaoui que dirige a los chicos de su sala para poner en escena el cuento del príncipe sapo, es también quien dirige a los chicos del elenco de la película para poner en escena este cuento de humanos.
Pierre (Jean-Pierre Bacri), acaba de enterrar a su padre y su primer escena es atravesando el cementerio al lado de su ex-esposa Jacqueline (Dominique Valadie). Afuera lo está esperando su hijo Sandro (Arthur Dupont) que necesita le preste el dinero para la comisión del departamento que está por alquilar. También afuera lo espera su novia Eleonore (Valerie Crouzet) quien está compartiendo el departamento de Pierre con sus dos hijas hasta tanto se desocupe el que élla ha alquilado.
Laura va al baile de egresados y descubre, bajo la estatua de un ángel, a Sandro. Para élla esto es el dedo del destino. Se enamoran y se comprometen, para disgusto de los padres de Laura, Guillaume Casseul (Didier Sandre), a quien los medios acusan de envenenar las aguas de un río con sustancias contaminantes y Fanfan (Beatrice Rosen) quien se ve casi tan joven como su hija.
Sandro es músico y está ensayando su concierto con sus amigos Clemence (Nina Meurisse) y Julien (Clement Roussier).
En el camino a casa de su tía Marianne, Laura se pierde y se cruza con un misterioso desconocido Maxime Wolf (Benjamin Biolay), quien le sugiere tomar el camino "de las espinas", que es más largo, pero más lindo. El mismo Maxime Wolf, aparece en el concierto de Sandro y le dice que Horwitz quiere tocar su pieza reemplazando al primer violín (Julien).
La historia se complica y se complica aún más y más, como todas las historias humanas, pero arribará a algún lugar antes de finalizar. Agnes Jaoui lo asegura.
Es un festival que alegra el alma de los espectadores abiertos a la imaginación y a la sorpresa, contemplar esta última creación de Agnes Jaoui. Tanto si se trata de un osito que baila en el marco de una ventana, como un pez anaranjado que flota por las habitaciones del departamento de Pierre.
La historia captura al espectador desde un principio, aunque aún no conozcamos a todos los personajes y no sé tampoco si al finalizar la película los hayamos comprendido a todos, pero al menos el cuento, al final de la historia, arriba a alguna parte.
6 teasers en francés
Ocho puntos sobre diez al final del cuento.

domingo, 4 de enero de 2015

Relatos salvajes (Damián Szifrón, 2014)

Son seis los relatos "salvajes" que constituyen esta película. El gran éxito del director y escritor Damián Szifrón es mantener la unidad a través de los relatos. Y es que el mensaje clave de los relatos es el mismo, ser "salvajes". Pero qué quiere decir Damián Szifrón con el calificativo de salvajes.
Nuestra civilización ha ido ajustando y poniendo en práctica ciertas claves que hacen a la posibilidad de vivir en sociedad y a mantener los límites de la urbanidad y las buenas costumbres entre todos los ciudadanos.
Pero algo se ha tergiversado en los últimos veinte a treinta años. Las reglas se han vuelto burocráticas e injustas y protegen sobre todas las cosas al poder en perjuicio de los individuos.
Lo que plantea en sus seis relatos "salvajes" el director, es qué sucede cuando algunos individuos se cansan del avasallamiento de las reglas sobre su persona y rompen "salvajemente" las reglas.
Da lo mismo si se trata del estacionamiento urbano como de las trampas judiciales para evadir una condena. De las estrictas reglas que se deben seguir en una fiesta de casamiento o de la conducta de individuos sin escrúpulos que se han quedado con los bienes de los habitantes a traves de préstamos usurarios.
Y hete aquí que estas violaciones de las reglas de urbanidad demostradas en la película no parecen molestar a los espectadores. Esto quiere decir que la injusticia implementada a través de estas reglas en nuestra sociedad occidental es absolutamente condenada por la mayor parte de la población.
Quizás estemos ante la clave de lo que será la próxima revolución que dará por terminado el imperio de los norteamericanos y cambiará la estructura de la historia humana una vez más.
Por supuesto que Szifrón no intenta organizar una revuelta, pero la película es absolutamente anarquista y ese es su éxito popular.
Las actuaciones son perfectas, desde Darío Grandinetti a Erica Rivas y Diego Gentile, de la tímida Julieta Zylberberg a la brutal cocinera de Rita Cortese. La genial caracterización de Oscar Martínez y el desparpajo del abogado de Osmar Núñez. Desde la violencia de Leonardo Sbaraglia y Walter Donado hasta el descontrol de Ricardo Darín. Todo el elenco es excelente y no hay pequeñas actuaciones.
La banda de sonido, compuesta por el gran Gustavo Santaolalla, ayuda a crear climas y apocalipsis visuales. La fotografía de Javier Julia es excelente y el montaje de Damián Szifrón y Pablo Barbieri Carrera construye el hilo conductor del éxito de la película.
Lleva 6 meses en cartel ya en cines de Buenos Aires y por lo que se puede ver serán al menos otros 6 meses más. Ya es la película argentina más vista en la historia del cine argentino.
No hay espectador indiferente frente a los relatos "salvajes". Puede que a alguien lo desborden o bien que crea que están demasiado cerca de la realidad cotidiana, pero jamás indiferencia.
¿Teaser?, no sé qué significa.
Diez puntos sobre diez es mi calificación para "Relatos salvajes".

sábado, 3 de enero de 2015

Pauline en la playa (Eric Rohmer, 1983)

Marion (Arielle Dombasle) se ha divorciado recientemente y va de vacaciones a las playas de Grenville con su prima de 15 años, Pauline (Amanda Langlet).
El primer día en la playa Marion encuentra a un antiguo amigo, Pierre (Pascal Greggory) quien se ofrece a enseñarles los secretos del surf a vela. Pierre sigue enamorado de Marion, pero élla le deja bien en claro que él no es su tipo.
En la playa se acerca al grupo Henri (Feodor Atkine) quien conoce a Pierre por haber tomado algunas lecciones de surf a vela con él. Marion se siente atraída por Henri casi de inmediato.
Mientras tanto, Pauline conoce a un muchachito, Sylvain (Simon de la Brosse), con quien entabla una fácil relación de adolescentes.
Muchas idas y vueltas van a tener estas cinco marionetas de Eric Rohmer en una nueva edición de sus "Comedias y proverbios". Muchas conversaciones donde se establecen las verdades de la vida y muchos equívocos provocados sobre todo por la actitud ambigua y mentirosa del personaje de Henri.
Pero en esta película, por primera vez luego de haber visto casi todas sus películas de "Comedias y proverbios", Eric Rohmer consigue que pase por mi cabeza una idea luminosa que se enciende como la lamparita del "eureka" en las caricaturas.
Como todas las vicisitudes por las que transitan los personajes, están filmadas de un modo tal que las vuelve distantes, no hay ninguna posibilidad de identificación con ninguno de los caracteres. Cada uno defiende posturas individualistas y fotografías personales de la realidad y la verdad.
Al final de la película Marion le explica a Pauline:
"Pensé que no hay pruebas de lo que sucedió...pudo haber sido Henri y hacerme creer que era Sylvain, Espero que no fuera así porque sería horrible. Pero tú no deberías sufrir por algo que puede ser mentira. Repítete que es mentira. Yo seguiré convencida de lo contrario. Y así, estaremos contentas las dos."
Es en esta definición donde Eric Rohmer nos deja entrever la conclusión de sus parábolas.
Tomar distancia de los hechos y considerarlos como más nos sea conveniente es una demostración de inteligencia. Y provee nuestra felicidad.
Trailer
Diez puntos para otra interesante reflexión del gran maestro del cine francés, Eric Rohmer.

jueves, 1 de enero de 2015

Philomena (Stephen Frears, 2013)

La historia de Philomena Lee, una mujer irlandesa, que habiéndose visto obligada a dar su hijo en adopción, decide salir en su busca, es una historia más de las miles de historias de mujeres que debido a las crueldades institucionales de nuestra sociedad deben separarse muy a su pesar de sus hijos.
Lo que tiene de importante esta película, es que a pesar que la historia de la mujer en busca de su hijo se mantiene en primer plano, es imposible sustraerse a la denuncia de la cadena de hechos con los que la maldad inherente al ser humano descarga sobre las madres solteras.
En los años en que transcurre esta película estos hechos tenían lugar, por la hipocresía de una sociedad decidida a castigar punitivamente a las madres solteras y en nuestros días, por la casi imposibilidad económica para una mujer sola de sacar su hogar adelante sin contar con bienes propios.
Entonces, el director Stephen Frears no pierde oportunidad de dar pelos y señales de esos mecanismos de la sociedad.
Philomena (Sophie Kennedy Clark) queda embarazada siendo adolescente y su padre decide colocarla en un hogar para madres solteras administrado por monjas irlandesas, diciéndole a todo el mundo que había muerto..
Llegado el momento del parto casi muere en el trance por estar el bebé posicionado de nalgas. Sino fuera por la voluntad de una monja que pide llamar a un médico pero recibe como respuesta "Está en manos de Dios. El dolor es su penitencia." y decide entonces ayudarla haciendo lo mejor que puede, ni la madre ni el bebé hubieran sobrevivido.
Después del parto deben trabajar gratuitamente durante cuatro años más para el convento. A Philomena la destinan a la lavandería donde trabajaba los siete días de la semana pudiendo ver a su hijo una hora por día.
Pero quiso la suerte que su hijo y una amiguita fueran los elegidos por una pareja para adoptarlos y ya nunca más lo volvió a ver.
Han pasado 50 años de estos hechos cuando Philomena (Judy Dench) decide que debe buscar a su hijo. Su camino se cruza con el de Martin Sixsmith (Steve Coogan), un periodista político desempleado al que le ofrecen trabajo siempre que cuente historias "humanas". La historia de Philomena es un caso de ese tipo y decide llevar la investigación adelante para tener su historia.
Viajan a Irlanda a visitar el convento en busca de más información y la monja que los recibe dice que lamenta no poder darles ningún tipo de datos ya que los registros fueron destruídos durante un incendio. Sin embargo sí le entregan a Philomena la copia del documento que firmó renunciando a buscar o reclamar a su hijo. En un pub del pueblo el tabernero les cuenta la verdad. Las monjas cobraban 1000 libras esterlinas por cada chico entregado y una vez que la trata cobró estado público decidieron quemar todos los registros para evitarse problemas. La mayoría de los chicos iban a parar a familias de Estados Unidos que eran quienes podían pagar el precio pedido por las monjas.
La historia que van a descubrir en Estados Unidos sobre Anthony, el hijo de Philomena, parece escapada de las páginas de una novela.
No voy a dar más detalles para que el espectador que quiera ver esta película, lo descubra por sí mismo.
La historia de Philomena Lee es una historia real. Las monjas irlandesas que comerciaban con los chicos siguen existiendo y hasta donde la película cuenta, ninguna investigación se ha realizado.
La falta de información sexual de los adolescentes parece haber disminuido un poco y con el uso de anticonceptivos y preservativos, muchos embarazos no queridos se han evitado.
Martin Sixsmith publicó "El Hijo Perdido de Philomena Lee" en 2009. Miles de niños irlandeses adoptados y sus "avergonzadas" madres, continúan buscándose. Philomena Lee vive al sur de Inglaterra con sus hijos y sus nietos. Martin Sixsmith trabaja como escritor y periodista en la televisión.
No es una película excepcional aunque está impecablemente bien hecha. Su mayor mérito y el de su director Stephen Frears, es haber hecho que todos estos hechos de maldad humana destaquen como sobre relieves en la película, sin adoptar por eso un tono acusativo de señalamiento. Con la sencilla simplicidad de los hechos.
Trailer
Por la magnífica denuncia de estos hechos aberrantes, esta película merece 8 puntos.