Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio

domingo, 22 de marzo de 2015

La desaparición de Eleanor Rigby (De élla) (Ned Benson, 2013) 🌟🌟🌟🌟

Ante todo un gran aplauso para el director Ned Benson por su original idea de plantear una historia en tres películas distintas. Así, "La desaparición de Eleanor Rigby" está contada en tres películas: "De ella", "De él" y "De ellos". Como solo he visto "De élla" no puedo sino imaginar en qué consisten las diferencias entre los tres filmes. Según la descripción del director en una entrevista, al escribir la historia el guión tenía partes desde el punto de vista de la protagonista y desde el punto de vista de Conor, el marido de Eleanor Rigby. Hubiera dado como resultado una película de tres horas y pico de duración. Finalmente decidió mostrarlas en tres películas, donde la tercera (De éllos) muestra la visión tradicional en el cine.
Pero, además de esta brillante idea que puede ser sólo un recurso literario así como 3D es un recurso de historieta, hay otro acierto más, al menos en esta la primera parte de la trilogía. Un perfecto lenguaje cinematográfico. Un más que acertado ritmo de acción y un dejar de lado recursos innecesarios que no hacen al fondo de la cuestión.
La historia es muy sencilla y la película comienza mostrándonos el intento frustrado de suicidio de Eleanor Rigby (Jessica Chastain), así que en las sucesivas escenas vamos a ver su regreso al hogar de los padres (William Hurt y una inexcrutable madre francesa, Isabelle Huppert).
Como le recomiendan iniciar alguna actividad y, un poco por inercia, termina tomando clases en la universidad local con Lillian Friedman (magnífica como de costumbre Viola Davis). De una de las clases, luego de recibir una nota, sale huyendo y, quien le envía la nota, corriendo detrás de élla, hasta que finalmente lo atropella un auto. Cuando el policía le pregunta a Eleanor si lo conoce, nos enteramos junto con el policía, de que es su marido Conor (James McAvoy).
Los diálogos van descubriendo uno que otro aspecto de la vida de Eleanor Rigby, sobre todo en sus charlas con las profesora o con la hermana.
En realidad no hay mucha historia que contar porque hay muy poca explicación, todo se reduce a la reaparición con vida de Eleanor Rigby, quien como el personaje de las tragedias griegas, no sabe quién es ni hacia donde va. Así el espectador está reducido a espiar por las rendijas de la vida de la protagonista y de los caracteres que la acompañan.
Por la índole protagónica de su personaje, es Jessica Chastain quien se lleva los laureles de actuación. Ella es una magnífica actriz a quien se le pueden encomendar personajes con fuertes contenidos emocionales no exteriorizados. La recuerdo en "El árbol de la vida". William Hurt, como siempre medido, da el físico perfecto para el padre, profesor universitario y lo juega a las mil maravillas.
James McAvoy tiene pocos parlamentos en esta primera versión de la historia, dedicada a élla, pero los actúa correctamente.
Todas las actuaciones son medidas y correctas. La hermana Katy Rigby (Jess Weixler) es todo un acierto en las escenas que juega, como contrapartida de la heroína.
Mención aparte merece Viola Davis. Además de haberle tocado párrafos brillantes (todos los diálogos en la película son brillantes), sabe infundir a su personaje ese encanto infantil y maduro que con tanta sabiduría encarna en los personajes que le han tocado representar.
Elogio especial al montaje y a la fotografía. Tan buenos son que la película posee la calidad de una película europea (no en vano está Isabelle Huppert). En la habitación de Eleanor Rigby lo primero que vemos es un póster de "A man and a woman", "Un hombre y una mujer", el gran éxito de Claude Lelouch. Así nos enteramos de las preferencias del director.
La música de Son Lux también es encantadora y lo digo no como alegoría sino porque realmente encanta los sentidos en buena interacción con la fotografía.
No es una película de acción. Es más una película de introversión. Si el espectador quiere saber de qué se trata "Eleanor Rigby", debe entender sus sentimientos con los pocos datos explícitos que el film brinda.
Música de Son Lux
Nueve puntos sobre diez para la primer película de la trilogía "La desaparición de Eleanor Rigby". Cuando vea las restantes, si es que me resultan interesantes, ingresaré el/los comentario(s) respectivo(s).

viernes, 20 de marzo de 2015

En el bosque (Rob Marshall, 2014) 🌟🌟🌟🌟

"En el bosque" es la adaptación cinematográfica del musical de Stephen Sondheim y James Lapine del mismo nombre que durante años se ha representado en los escenarios de todo el mundo.
Llevar un musical al cine es siempre un riesgo muy grande. Solo existen casos aislados en los que el público ha aceptado el lenguaje musical en reemplazo del recitativo. "Amor sin barreras" es un caso de lo más notorio, pero hay que reconocer que la música de Leonard Bernstein hacía emocionar al más retrógrado.
La compañía Disney decide llevar "En el bosque" al cine. Los personajes se adaptan a su pequeña galería de caracteres. La bruja mala, Cenicienta, Caperucita, Rapunzel y Jack, el de las habichuelas mágicas. Ya sabemos que últimamente Disney lo que toca lo malogra. Consiguió destruir una carrera promisoria como la de Tim Burton al financiar una Alicia capitalista emparentada con los X-Men (todavía el espíritu de Lewis Carroll está lanzando su maldición sobre los estudios Disney). De hecho aún no han podido recuperar la brújula del éxito comercial después de su versión de Alicia.
Pero la adaptación del musical le es encargada al mismo autor, James Lapine. Eso es a favor de una recreación que podría ser decisiva.
Para dirigirla a quien convocan, nada más ni nada menos que al adaptador para el cine de "Chicago" y "Nine", Rob Marshall. En ambas ocasiones logró que fueran fracasos comerciales y, en mi opinión destrucción masiva de los musicales, a pesar de los excelente elencos convocados.
Pero, en matemáticas menos por menos da más y ese es el caso de "En el bosque".
Excelentemente bien realizada, es una obra que desconcierta y rompe los esquemas del cuento infantil y, de paso, del musical.
Los intérpretes son todos adecuados y, al menos Meryl Streep canta con su propia voz. Los efectos especiales son deslumbrantes y la acción no decae ni por un momento. También las canciones están perfectamente ensambladas con la historia y, como en el caso de las óperas, no son arias sueltas que se insertan en determinado paso de acción, sino que surgen espontáneamente en el curso del argumento. También hay que tener en cuenta que el argumento no está planteado como escenas sueltas una detrás de la otra, sino que hay un hilo de interacción entre los personajes y los hechos que se van planteando.
Pero que en el medio del bosque, el príncipe de Cenicienta, se encuentre con la mujer del panadero y la seduzca, es algo que va más allá del cuento de hadas. Las clases sociales no interactúan en los cuentos de hadas y menos en los cuentos de Disney. Ya nos debería hacer sospechar que algo diferente se está tramando en la película.
Si hay algo que destacar en "En el bosque", es el hecho de que el espectador sienta que lo que se está planteando va mucho más allá de una historia. Que el bosque es realmente el curso de la vida y que no valen princesas ni panaderos, sino que todos, como dice el argumento, "cometemos errores, que las brujas pueden tener razón y los gigantes ser buenos. Tú decides lo que está bien."
Esto después de una canción donde todos y cada uno de los personajes se ve acusado de tener la culpa por algo que realizó. Todos son culpables. Eso desconcierta al espectador, no hay caracteres buenos y malos.
"La gente te deja a veces, en el medio del bosque. No dejes que eso te entristezca, nadie se va para siempre." Hay montones de elaboraciones y argumentos que destruyen el hilo del cuento de hadas y brujas para traerlo a la realidad humana y al mismo tiempo para quitar los condicionamientos de qué está bien y qué está mal.
Ningún espectador que haya ido con la idea de ver una historia de Disney se va a sentir gratificado, porque "En el bosque" no es cuento para niños, sino una lección musical para las almas adultas.
"Cuidado con lo que dices, los niños escuchan. Cuidado con lo que haces, los niños ven."
Maravillosa la dirección musical, la escenografía y la cuidada fotografía. El montaje también está perfectamente a tono con la calidad de esta película.
Trailer
Recitar los nombres de los intérpretes es tedioso, pero vale la pena hacerlo. Emily Blunt y James Corden son la pareja de panaderos que encienden la pólvora de la historia. Anna Kendrick es Cenicienta y Cristine Baranski la madrastra. Daniel Huttlestone es Jack y Tracey Ullman su madre.
Meryl Streep es la malvada bruja de al lado y Johnny Depp, en una cortísima actuación, el lobo de Caperucita. Lilla Crawford es una más que atinada Caperucita Roja. Chris Pine y Billy Magnussem personifican a los príncipes, de Cenicienta y de Rapunzel. Y Mackenzie Mausy es Rapunzel.
Creo que por como despertó mi interés y mi asombro, bien vale la pena recomendarla a otros espectadores lúcidos que gusten de romper esquemas cinematográficos. Nueve puntos sobre diez para "En el bosque" y mis disculpas al director Rob Marshall por la poca confianza que me inspiraba, no su seriedad profesional, sino sus posibilidades de deslumbrar al espectador con armas legítimas.

viernes, 13 de marzo de 2015

Los Siete Minutos (Russ Meyer, 1971)

"Los Siete Minutos" es la versión cinematográfica de uno de los mayores best-sellers del siglo XX. Las novelas de su autor, Irving Wallace, fueron fuente de inspiración para numerosas películas, ninguna de éllas con tanto éxito como el que sí lograron los libros.
Característica de la libertad que imperaba en EE.UU. al principio de la década de los 70, el argumento describe como complotan un empresario y un político con la complicidad del fiscal Elmo Duncan (Philip Carey) para crear un caso de pornografía que conmocione a la opinión pública y vuelque sus votos a favor de la candidatura de Elmo Duncan.
No dudan en involucrar a obispos de la iglesia católica y mujeres que manejan Ligas de Decencia y Moralidad y a sus propias familias en la confabulación.
El caso de pornografía que manejan es un libro que fuera publicado en 1935 y acusado de obsceno, que vuelve a ser reeditado y puesto a la venta con el título de "Los siete minutos".
Pero el asunto es desestimado por el propio fiscal que no ve muy acertado ir en contra de la editorial.
Justo cuando el hijo desequilibrado del empresario, Jerry Griffith (John Sarno) es detenido por la policía acusado de haber violado a una joven. Entre los bienes que le secuestran a Jerry hay un ejemplar de "Los siete minutos".
Entonces el caso empieza a tener peso, el chico actuó influenciado por la lectura de la novela y el fiscal decide ir adelante con el juicio al librero que vendió los ejemplares de la novela.
El abogado del editor Phil Sanford (Tom Selleck), es Mike Barrett (Wayne Maunder) y sobre él va a girar el argumento de la película. Sobre su investigación y sobre el juicio. Y por supuesto como no podría ser de otra manera en un film made in Hollywood, su relación con la prima de Jerry, Maggie Russell (Marianne McAndrew).
Típico de un gran best seller es mantener el suspenso hasta el último capítulo y el director no gasta mucho cerebro en la filmación y sigue fielmente las páginas de la novela (en donde se juzga a la novela, una de las interesantes vueltas de tuerca de la narración).
El espectador queda atrapado dentro de la trama y ve como la acusación va acumulando pruebas que apuntan a la obscenidad del libro.
Claro, en esos días apenas si se comenzaba a cuestionar la libertad intrínseca de las personas sobre el sexo y los límites de lo que puede ser considerado pornografía. No es esa la preocupación del director. Simplemente se limita a transcribir lo que Irving Wallace escribió en su novela.
De todos modos la película es agradable de ver y siempre es interesante que le cuenten como los testigos de un juicio y las pruebas que se acumulan pueden ser manipuladas para llevar a la opinión pública a conclusiones sin visos de realidad.
Escena del juicio.
Creo que 6 puntos es suficiente para calificar una muy interesante película por el espíritu de libertad y acusación de los métodos utilizados por los que detentan el poder para valerse de etiquetas tales como pornografía (cuando éllos mismos están rodeados de muchachitas ligeras de ropas), para manipular la opinión pública.

sábado, 7 de marzo de 2015

Katyn (Andrzej Wajda, 2007)

El prestigioso director de cine polaco Andrzej Wajda hace frente en este film a un hecho histórico que tiene connotaciones políticas y humanas de raíces muy hondas para la sociedad polaca y para toda la humanidad.
En 1939, al principio de la segunda guerra mundial, la película nos muestra como la gente huye por un puente porque vienen los alemanes y al mismo tiempo, por el otro extremo del puente, la población huye aterrorizada en sentido contraria porque vienen los soviéticos.
Esta imagen del puente, al que el director agrega un perro atado a la baranda en el medio del puente, abandonado a su suerte, es la siniestra fotografía de lo que el pueblo polaco tuvo que sufrir al ser empujado de ambos lados de sus fronteras por los ejércitos alemán y soviético y convertido de alguna manera en el jamón del sandwich.
Mientras tanto, el ejército polaco fue hecho prisionero por los soviéticos. Los soviéticos reciben la orden de dejar ir a los soldados pero retener a los oficiales. Entre los oficiales está Andrzej (Artur Smijewski), homónimo del director, que lleva un diario con todo lo que piensa que debe registrar. Este diario será luego clave para descubrir la verdad de lo acontecido.
Protegiéndolo en todo está el teniente Jerzy (Andrzej Chyra). Hasta el campamento llega en bicicleta la mujer de Andrzej, Anna (Maja Ostaszewska) con la hija de ambos y le pide que deserte y huya con éllas, él dice que tiene una obligación con el ejército y no puede abandonar y por más que élla le dice que también tiene una obligación con élla y con su hija, no consigue que él huya con élla.
Los oficiales polacos son llevados en tren hacia Rusia.
Hay multitud de historias y personajes que se cruzan en un argumento coral del maestro Wajda. El padre de Andrzej, que es profesor universitario en Cracovia, es detenido junto con el cuerpo docente de la universidad y llevado a un campo de concentración por los alemanes que sostienen que la universidad es el origen de la reacción de los jóvenes.
La madre de Andrzej (Maja Komorowska) recibe con alegría en su casa a Anna y su hija, que han conseguido pasar la frontera de ocupación. Anna le dice que presiente que su marido está aún vivo. La madre que no puede perder a un esposo y a un hijo al mismo tiempo.
Finalmente llegan a Cracovia las noticias de la matanza de 20.000 oficiales del ejército polaco en mano del ejército soviético. Los alemanes divulgan los nombres de los asesinados y piden a los polacos que colaboren con éllos para vengar esas muertes.
Una vez finalizada la guerra, en 1945, los soviéticos anuncian que en realidad fueron los alemanes quienes ajusticiaron a los oficiales polacos en 1943.
Pero hay muchos testimonios que entre los polacos se divulgan de que en realidad fueron los rojos quienes mataron a la oficialidad polaca.
Cabe consignar que la Unión Soviética mantuvo esta versión hasta 1990, donde una vez caído el regimen comunista finalmente reconoció su responsabilidad.
Todas las historias y personajes que cruzan por estos hechos responden al guión escrito por el director en base a la historia de Andrzej Mularczyk.
Por su posición política, el guión es algo tendencioso respecto a la crueldad del ejército soviético y deja fuera de escena a las matanzas hechas por los alemanes. Aparentemente, si uno se guía por esta película, todos los males del pueblo polaco fueron causados por los soviéticos.
Pero de todas maneras es una epopeya colosal, donde todas las piezas del drama encajan a la perfección en la reconstrucción de hechos y en la actuación de los actores.
Conmovedora hasta la desesperación, "Katyn" hace que tengamos que enfrentar otro de los hechos sangrientos producto del espíritu humano bajo el influjo de la guerra.
Lástima que Wajda nos escamotea una explicación del porqué el ejército soviético decidió aniquilar a los oficiales polacos, dado que en teoría, los soviéticos estaban en contra del regimen nazi y debieran haber protegido al pueblo polaco. La respuesta quedará para otra investigación.
Escena de la masacre
Por la magnífica reconstrucción de los hechos, "Katyn" merece siete puntos en mi calificación.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Azul y no tan rosa (Miguel Ferrari, 2012)

Desde la primer escena de la película nos damos cuenta que tenemos ante nosotros una obra donde la imagen, la danza, la música y la fotografía son de primerísima calidad.
Esas primeras escenas muestran un ballet donde bailarinas y bailarines se mezclan entre sí, ellas con un short blanco y ellos con un short negro, sirven que el director introduzca al personaje principal de la película, el fotógrafo Diego (Guillermo García).
Del ballet la imagen salta a una sala de partos donde vemos a un médico asistiendo a una parturienta sumergida en una bañera y la música del final del ballet, celebra tanto la danza como al nacimiento del bebé.
Después el obstetra está en un restaurant esperando la llegada de Diego. La charla entre éllos es críptica, pero en un determinado momento, cuando el médico le hace un comentario sobre una mujer que no ha dejado de mirarlo desde que llegó al restaurant, Diego se levanta de su asiento y le da un beso en la boca como para dejar sin aliento al resto de comensales del restaurant y a los espectadores también.
Y ya está presentado el tema de esta película, la homosexualidad. En Venezuela no está aún tolerada como en otros países del mundo. La historia va a girar sobre la intolerancia, en burlas, insultos y hasta en escenas de violencia más absoluta.
La mujer de Diego, que vive en Madrid, lo llama para decirle que tiene una beca para ir a Londres y para esto necesita que él se haga cargo de su hijo durante el tiempo de la beca. Un poco a regañadientes, Diego acepta y así es como Armando (Ignacio Montes), su hijo, al que no ve desde que tenía ocho años, llega a Caracas para vivir con él.
Hay un programa televisivo conducido por una tal Estrellita (Beatriz Valdés), que tiene una absoluta omnipresencia en las comidas familiares. Un poco al estilo Almodóvar, Ferrari no pierde oportunidad para señalar el estilo vulgar y reaccionario de la televisión. En lo primero que vemos, bien grotesco, Estrellita anuncia que el tema del programa será el casamiento entre gays y lesbianas y deja caer la condena sobre el espectador. La cámara va a oscilar entre mostrar el televisor y el set, para dejar ver a los que manejan los carteles indicando al público presente cuando deben reir y aplaudir.
Entre las amigas de Diego están Delirio del Río (Hilda Abrahamz), que cuenta su historia diciendo que era Alejo pero como le gustaban los chicos se vestía de chica y de tanto ir y venir terminó operándose. Todo un hallazgo de la película que con sus presentaciones en el show de una disco pone la nota kitsch y bizarra necesarias para elevar la temperatura de la película.
También está Perla Marina (Carolina Torres), ayudante de Diego en su estudio de fotografía, que llega cada día con un ojo en compota por las palizas que su pareja le da y de las que élla, aunque se queje, no se puede evadir.
El planteo de Armando al descubrir la homosexualidad de su padre es de abandono total. No sólo dejó de verlo durante todos estos años, sino que la razón eran sus parejas escondidas.
Va a ser un largo camino para Diego conocer a su hijo adolescente y para Armando aceptar la elección sexual de su padre.
La historia se complica y el guión es lo suficientemente afinado como para que el espectador vaya descubriendo de a poco el mensaje del director sobre la tolerancia de la diversidad.
Salvo que el espectador tenga ideas muy rígidas e intolerantes, la trama de la película lo va a atrapar hasta el final y le va a hacer pasar un muy buen momento, con una mirada sobre la homosexualidad que está muy lejos de la de aquellos maricones grotescos que hacían reir al público.
Trailer
Si han visto el trailer, han descubierto el clima que impera en la película. Espero que la disfruten.
Mi calificación es de 8 sobre 10.



martes, 3 de marzo de 2015

Movimiento Browniano (Nanouk Leopold, 2010)

Ante todo considero necesario brindar una pequeña introducción acerca del título de esta película.
"El movimiento browniano es el movimiento aleatorio que se observa en algunas partículas microscópicas que se hallan en un medio fluido (por ejemplo, polen en una gota de agua). Recibe su nombre en honor al escocés Robert Brown, biólogo y botánico que descubrió este fenómeno en 1827 y observó que pequeñas partículas de polen se desplazaban en movimientos aleatorios sin razón aparente. El movimiento no determinado de estas partículas se debe a que su superficie es bombardeada incesantemente por las moléculas (átomos) del fluido sometidas a una agitación térmica."
Charlotte (Sandra Huller) es una doctora casada con el arquitecto Max (Dragan Bakema). Tienen un hijo pequeño y aparentemente todo en su matrimonio es agradable y civilizado.
Pero Charlotte alquila un departamento y allí lleva a toda clase de hombres que conoce en el servicio del hospital donde trabaja.
Como esta película está hecha con un mínimo de lenguaje, no hay explicaciones para sus actitudes. No se sabe si realmente Charlotte se acuesta con estos hombres o si es parte de sus ensoñaciones eróticas. Hasta que, visitando las obras en construcción del hospital, se cruza con uno de los hombres con los que ha tenido relaciones. Cuando él se quiere acercar a saludarla, lo golpea salvajemente y cae inconsciente.
En la tercera parte de la película asistimos a las visitas infructuosas que tanto Charlotte sóla como con Max hacen a una psiquiatra. Las preguntas que le hace a Charlotte acerca de su comportamiento son respondidas desde la realidad de los hechos y no aclaran mucho la situación. Charlotte dice a la psiquiatra que Max no va a volver a confiar en élla.
Como resultado del juicio que se le sigue por la agresión, Charlotte pierde su licencia de trabajo.
El director de este film, Nanouk Leopold es también el autor del guión de la película y el 90 por ciento del argumento descansa en lo visual. Al espectador un poco ansioso le van a resultar insoportables los largos y lentos planos sobre una escenografía (todas las escenografías son fascinantes) o los enfoques desde la nuca de la protagonista mirando a través de la ventana.
Sin embargo, está en esas escenas sin explicación posible, el mismo movimiento browniano al que hace alusión el título de la película. Es más lo que se siente sobre la protagonista que lo que se sabe de élla. Sus sensaciones corporales son tan importantes que impregnan la mayor parte de la película.
No me refiero solamente a las escenas eróticas sexuales, sino a escenas sensuales por ejemplo una donde se recuesta desnuda sobre un cubrecama aterciopelado y deja que todo su cuerpo se impregne de su textura.
En la cuarta y última parte del film, la pareja se ha mudado a la India, aparentemente por el trabajo de Max. Tienen dos nuevos niños de muy corta edad. Max descubre que Charlotte sigue yendo todas las mañanas a la ciudad y su desconfianza hacia élla renace.
En la cama, Max le pregunta a quién está viendo ahora. Charlotte contesta que élla sigue siendo la misma persona y le requiere si no le es suficiente con que esté en ese momento con él.
Por la lentitud de las escenas no podemos decir que el argumento sea atrayente para todos los espectadores. Si la película tiene una cualidad es su interioridad. Las emociones no explicadas y sobre todo un mundo completo de sensaciones.
Siete puntos sobre diez es mi calificación para esta fascinante película holandesa.